miércoles, 5 de abril de 2017

No debía ser sufrimiento, si el hombre a Dios amara

En Sueño Profético hablaban del Amor a Dios, de su fuerza, de su alegría y de su sufrimiento. Dijo Teresa de Ávila:

No debía ser sufrimiento,
si el hombre a Dios amara.

Y no debía ser sufrimiento,
tan sólo el nombrar sus Palabras.

Pero al nombrar sus Palabras,
es pena que al hombre
se le cambie hasta la cara.

Quieren que se hable de Dios muerto,
y ya te admiten palabras.

Yo nunca Lo tuve por muerto,
y al pensar lo que oía,
la vida a mí me faltaba.
Pero sentía más Vida,
en la vida que Él me daba,
que era esta misma Vida,
que no sabía yo explicarla.

Era vida con razones,
que a mí Vida Él me daba.

Era primero dar muerte,
cuando el éxtasis me entraba.

Pero yo sentía más Vida
cuando el éxtasis pasaba.

Ya, yo misma no me conocía.
Era algo de tal fuerza,
que a nada yo le temía.
Era Vida con un Mando
que no acababa la vida.

Desperté, oí:

Esta Vida,
que a mi espíritu daba vida
y a mi cuerpo daba muerte,
me hacía no querer vida
donde el hombre no quiere muerte.

Siempre estaba en oración,
aunque oración nadie veía,
para que me llegara la  muerte
donde el hombre
muerte no quería.

Mi cuerpo Dios lo apartaba,
aunque el cuerpo no quería
que yo tuviera contacto
con el Mando que Él hacía.

A veces creía el cuerpo
que Dios Poder no tenía,
cuando intentaba el cuerpo
no apartarse del espíritu.

¡Ay vida que tuvo el cuerpo,
que no hacía lo que yo quería!

¡Ay vida de mis éxtasis,
que cuando vivía dos vidas,
a Dios Le pedía llorando:

¡Déjame, Señor, una vida!
Aquél que viva pensando
que en la muerte
ya no hay vida,
vive una vida sin Dios,
quitando vida a la Vida.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C4