viernes, 5 de octubre de 2012

¿Hay quien haga esta vida si Dios no viviera en él?

En Sueño Profético hablaba Juan de Dios. Dijo:

Voy a dar mi dictado para que vean la razón:

Cuando uno está en el enfermo constantemente y va dispuesto a todo, que no te venga la duda de que aquí habla Dios.

Yo, a cualquiera le diría: "Dos meses nada más vas a estar visitando enfermos, cada uno diferente y la mayoría contagiosos, porque lo que no se contagia es la hermosura de un rostro". Esto lo decía un médico con el que yo mucho hablaba.

Diré las muchas posturas que en el enfermo puedes ver:

Presentarte en sus grandes lamentos
cuando el dolor no respeta la carne
y trata de destruirla;
cuando te llaman porque hay enfermedad,
no hay dinero y hay soledad,
soledad del hombre,
que no tenía que faltar.

En otros ves cómo tienen
al enfermo "apartao",
porque alguien les avisa
que es enfermo de "cuidao".

Otros te miran con ansia,
cuando ven que eres tú,
como pidiendo que tú pidas
cuando te hable este Dios.

No te dejan los recados
pidiendo tu protección:
llévame a un hospital
y déjame en el portalón.

Otros, que te tocan sucios
porque tiempo estaban ya sin salario,
sin familia, de esos pobres de asustar,
por no saber el empiezo,
por dónde vas a empezar.

Otros, éstos los peores,
los que de Dios no quieren hablar,
porque creen que es culpable
de esa fría humanidad,
que Dios en libertad los tiene
hasta que Aquí llegan ya.

Desperté, oí:

Nadie sabe lo que es
siempre pidiendo favores
y que no te traten bien.

Siempre oyendo lamentos,
sin tener para comer.

Siempre diciendo: ¡Dios mío!,
¿qué más querían aquí ver?

Siempre pidiendo a Dios temple
“pa” poderse contener.

¿Hay quien haga esta vida
si Dios no viviera en él?
Que te acuestas con tu cuerpo,
pero no puedes quedar
como cuerpo que se acuesta
para poder descansar.

Ve dos meses a los enfermos,
día tras día sin descansar,
por la noche, la mañana
y en hora de sestear.

Y cuando esta vida hagas,
es cuando compararás
al que lo hace año tras año,
sólo por a Dios agradar.

No tiene duda ninguna,
que aquí es Dios el que va.


JUAN DE DIOS


***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 123-124-125