domingo, 14 de octubre de 2012

El Lugar que Dios elige, tiene un "Aquél" que te sería dificil describir

En Sueño Profético decían:

No puedes amar y no escuchar, ni amar sin buscar, ni no querer saber del Amado cuando hay Amor. El Amor forma hoguera, y de esta hoguera tienen tal altura sus llamas, que no hay mando que las tape.

El Profeta, con sus Mensajes, descubre al que ama, y al que “dice” que ama.

A Dios no puedes amar y no buscar su Mensaje.

Hay quien esta frase le sirve de bastón: “Por todos los caminos se llega a Dios, ¿para qué quiero yo oír al que Dios le habla?”. Mal interpretada la frase; el Profeta te ahorra los caminos.

Profeta es Dios hablando. Hay quien ama a Dios y sufre porque el Profeta habla. Éste, quiere los Escritos de Dios, pero lucha para que este Dios no mande a escribir otra vez.

Desperté, oí:

Si pensaras esto, llorabas, y tu llanto contagiabas.

El que ama a Dios sabe si el que habla en el nombre de Dios, le habla Dios.

Cuando Dios elige para Él comunicarse al hombre, el Lugar que elige tiene un “Aquél”, que este “Aquél” no te deja tranquilo. Este “Aquél” te sería difícil describir, porque este “Aquél” es Dios.

Dios actúa sin el permiso del hombre, y esto al hombre le sienta mal.

Dios deja en libertad al hombre, pero Dios no cuenta con el hombre.

Dios es un Dios, una sola Voluntad y tres Imágenes.

Este Inmenso Dios no necesita consejeros.

AGUSTÍN DE MÓNICA


***

Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 31-32