domingo, 19 de diciembre de 2010

No hay premio en la Tierra que sea mayor - Libro 60 - Dios No Quiere, Permite - Tomo VII - Pag. 179-180


En Sueño Profético decían:

No temas decir que las palabras que digas y la actuación que tengas son Mando que Dios manda. Primero Dios las pone en tu pensar y luego manda que vean que las cumples. Para entender esto tienes que conocer los momentos de sufrir tan grandes que vive el Elegido. Son tan grandes, que de no estar a este Mando de Dios, su cuerpo tendría muerte.

Ya dijo un espíritu de la Gloria:

Ser Elegido de Dios, no hay premio en la Tierra que sea mayor. Dios al Elegido le manda que todo sea publicado, diciendo que Él se lo está mandando. Dios le manda que hable primero del ArroboDesprendimiento del espíritu por la Fuerza del Mando de Dios y obediencia en la carne esperando el retorno del Mando (L.76-Pag.73-74-75) y después, del Sueño Profético. Este Sueño quieres explicarlo y no sabes: No sabes cómo lo ves ni cómo son las voces que oyes, que te llaman sin nombrarte, para darte alegrías y sufrir quitarte. Estas son comunicaciones que sólo las conocen los que a su espíritu sin cuerpo, Dios a la Gloria trae.

Desperté, oí:

El Elegido, a Dios le pedía, antes de que le llegara el sueño, que se acabaran los sufrimientos que los espíritus del mal estaban poniendo.

El Poder de Dios va a dejar al descubierto a estos espíritus, que no son pecadores en secreto.

Son como nube con truenos, como terremoto con fuerza de Infierno.


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