domingo, 26 de diciembre de 2010

En Espíritu no podía enseñar - Libro 4 - Te Habla el Profeta - Tomo I - Pag. 39 - 40


En Sueño Profético hablaban de los Santos y de los Elegidos.

Dijo uno:

Yo, Discípulo de Dios Hombre, diré lo que a nosotros nos decía: Santo es el que hace todo lo que a Dios le agrada y vive vida de Gloria, vida de Santidad. Pero Elegido, es que Dios quiere estar en el hombre para hablarle al hombre y recibir su respuesta. Éstas eran Palabras dichas varias veces por el Maestro: “Hay muchos que Me aman, pero Yo he elegido sólo a doce. Dura misión os queda que cumplir como no améis con todas vuestras fuerzas al Hijo del Hombre. El que más ame, lo sabrá el Padre, el Hijo y el que recoja fruto de Éste”.

El que Dios elige tiene el máximo nombre: Profeta, materia que Dios utiliza para traerlo Aquí.

Nosotros los Discípulos hablábamos en nombre de Él, y nos daba Poder. Pero Profetas no podíamos ser porque vivía Dios de Hombre. Él sí era Profeta, por repetir todo lo que el Padre Le decía. El Profeta repite y actúa por Otro, que este Otro es Dios. Este Dios era el Mismo hecho Hombre. Dios estaba en su Gloria en Espíritu, y en la Tierra, de Hombre.

Desperté, oí:

Estaba de Hombre porque en Espíritu no podía enseñar.

Dios pone el nombre de Profeta: Lugar que Él habita cuando Le habla al hombre.

Profeta no puedes hacerte tú, Santo sí.

El que Dios habla en él nunca sabía que sería Elegido por Él.

Al Santo lo ven todos que es Santo. Al Profeta nadie lo vio. Ya, cuando es Profeta, le ponen duda por su normalidad.

El Profeta tiene que ser normal a la vista del hombre, pero su espíritu es ya de esta Gloria.

Antes de ser Elegido, Dios habita donde el espíritu tiene la misma Paz que Aquí en su Gloria.

El Santo contempla a Dios, y Dios manda al Profeta que hable en su Nombre.

Admira al Santo y obedece al Profeta.


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