miércoles, 23 de agosto de 2017

El Amor a Dios te hace que comprendas

En Sueño Profético decían:

Comprende más las cosas de Dios el Amor que la sabiduría, a la que el hombre le pone la palabra inteligencia.

Al que ama a Dios, le sobran las letras para entender el Lenguaje de Dios.

En el Amor a Dios le exige el espíritu al cuerpo, para que con su acción conteste al que lo está viendo, para que comprenda el Lenguaje de Dios.

Dijo uno:

Ya se ha dictado otras veces que la madre entiende al niño sin palabras y sin años para que tenga idea y pueda explicar aquello que quiera. Sabe cuándo está contento y cuándo le duele algo, aunque llanto no le vea, pero en medio está el amor que sin palabras está hablando. Pues no tiene comparación, buscar a Dios, seguir sus pasos, y ya poner Amor sin descanso.

Desperté, oí:

Si la madre entiende al niño, ¿cómo no entender la Comunicación de Dios?

Que tú hablas y comprendes, y el poder te lo manda Dios.

Decían en la Gloria, que la madre que amaba al hijo, su mirada y sus movimientos, para ella, eran letras.

Y ya, si hablas del niño, para conocer a la madre, por muchas madres que hubiera, aunque no ande ni hable, a gatas se engancha a sus piernas, y ya entiende a la madre.

El Amor a Dios, él te hace que comprendas, para que puedas cundir sus Palabras al que vive de las letras.

 
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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C8

lunes, 21 de agosto de 2017

Sueño con Llamada de espíritu es Sueño Profético

En Sueño Profético decían:

El sueño lo necesita el cuerpo como el principal alimento. El sueño detiene la acción para que descanse el cuerpo. Que este sueño te puede hacer ver cosas de sufrir o de agrado, pero todo queda en nada por ser un relajamiento que ni oye ni ve nada. Pero el Sueño Profético es espíritu que al Mando de Dios abandona el cuerpo, y luego el espíritu entera al cuerpo, que esto, su nombre, es “arrobo”. Esto, no puede nadie que no lo pase imitarlo, porque Dios allí no actúa y no enseñan los espíritus que Él tiene a su Mando.

Dijo uno:

En el arrobo no manda el sueño, como no lleve Llamada de Dios al espíritu. Este sueño tiene que llegar primero y ya llega la Llamada. Pero si no hay Llamada, queda en sueño, sólo para descanso del cuerpo y nada es verdad de lo que vea u oiga en un sueño.

Desperté, oí:

Sueño con Llamada de espíritu es Sueño Profético.

Que este Sueño no puede el hombre copiar con los inventos.

Es vida que abandona por horas o minutos al cuerpo.

Es Sueño con Enseñanza, mientras el cuerpo está muerto.

Esta Muerte Divina ya no puede pasar sin ella el cuerpo.

Es Muerte deseada que da Vida a muchos cuerpos.

Quita engaños de esa vida, que te hacen perder el Cielo.

Estos Sueños son Sueños con centinelas, que éstos son los que sirven a Dios para sacar al espíritu de la materia.

Esto no lo puede hacer nadie, porque es Vida que al cuerpo coge y al cuerpo suelta.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C2

sábado, 19 de agosto de 2017

Yo amo a Dios

En Sueño Profético decían:

Si en las contrariedades y en el sufrimiento te sientes cerca de Dios, tú di: “yo amo a Dios”.

Si te molestara oír pedirle cuentas a Dios, tú di: “yo amo a Dios”.

Si al Prójimo vas sin llamarte, tú di: “yo amo a Dios”.

Si la soberbia y la ira desconoces, tu di: “yo amo a Dios”.

El Amor a Dios te cambia los trazos que el hombre normalmente vive.

El Amor a Dios, en el sufrir y en la tristeza, te ofrece algo que no es de la Tierra.

El Amor a Dios, cuando lo admites, es exigente, y a más le des, el más te pide, y tú, contento, siempre recibes aquel Mando que Dios te pide.

Dijo uno:

El Amor a Dios no puede faltarte, si quieres hacer todo lo que Dios mande.

Decía Teresa de Ávila:

No hay cosa más fuerte
que sentir Amor a Dios
por el día y por la noche,
al dormir y al despertar,
con el que tienes amistad
y con el que desconoces.

Que este Amor puede acampar
sin hora, día ni noche.

Desperté, oí:

Es fácil y difícil
llenarte de Amor de Dios.

Fácil, cuando tú has querido,
haciendo lo que Dios mandó
y pensando:
“Esto es poco
para lo que quiero hacer yo”.

Y difícil, cuando empiezas
haciendo comparaciones
de aquel que vive bien
y sabes que a Dios no quiere.

Aquí no acampa el Amor a Dios,
y ya, el Mando de Dios no viene.

Este Mando se conoce
cuando antes de mandar
tú estás diciendo que mande.

No hay quien ame de verdad
y viva sin Dios mandarle.

Si no amas y te manda,
llora después de mandarte.

¡Ay Señor,
que sea tu Mando,
al Amor, el que le mande!

(En este Arrobo hay frases de Teresa de Ávila)


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C2

viernes, 18 de agosto de 2017

Debería ocuparse la cultura un poquito más del Cielo

En Sueño Profético hablaban del progreso, del adelanto, de la cultura, de la prisa para que pasen los días y las noches, pidiéndole y exigiéndole, cada día, más al día; y cada noche, más pedirle a la noche. Decían:

Tiempos modernos, que deberían emplear el adelanto y la cultura para saber más del Cielo, y que no se conociera en lo espiritual al analfabeto.

Tiempos de prisa, tiempos modernos, que no va que el hombre dude lo que Dios manda del Cielo.

Dijo uno:

El pastor en la montaña, si tuviera duda de la Existencia de Dios, con una mirada al Cielo, Dios no se enfadaría y Dios haría que el pastor hablara de Él en la montaña. Pero el que vive del adelanto y el progreso, siempre investigando, tiene que ver que estos Escritos no son por el hombre dictados, ni jamás podrá inventarlos.

Esto, para ver lo que es, quién mejor que el progreso y el adelanto. Pero para verlo, tienen que sentir Amor como el pastor en el monte cuando al Cielo miró.

Desperté, oí:

Debería ocuparse la cultura
un poquito más del Cielo.

Y avergonzarse al oír
que no hay otro Mundo sin Cielo.

Si el culto investigara
quién le da la vida
a lo que vida tiene,
qué sencillo enseñaría
del espíritu y la muerte.

La muerte, en el espíritu,
con Dios no hay muerte.

Y la muerte del cuerpo
no la detiene ni el progreso,
ni la cultura, ni los inventos.

¡Cuántos pioneros haría
el culto amando al Cielo!       

Éste, agrandaría la Gloria
y achicaría el Infierno.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3

miércoles, 16 de agosto de 2017

Veías, sin ir a ver

En Sueño Profético hablaban del Poder de Dios. Decían:

Lo que el hombre tiene que ir a ver, Dios trae a que lo vea al que Él le da Mando para enseñar a que el hombre crea lo que no tiene delante, que es lo espiritual. Que muy pocos creen en la Vida que, enterrado el cuerpo, más Vida hay.

Dijo uno:

Es para pensar, que se dé tanta confianza a lo que digan para el cuerpo y pongan tantas dudas en lo que del Cielo baja.

Yo creía antes de ver, cuando era cosa que Dios hacía en cualquier Lugar que me dijeran, si el Lugar ponía antes que nada lo de Dios, la caridad y la compasión.

A mí me gustaba estudiar –para aprender– a la persona que tenía el Don de recibir un Mando de Dios. Si algo me contaban, ya con mi estudio, yo lo copiaba y, pronto o tardando, verdad me daba.

Desperté, oí:

Tiene que vivir vida trabajosa
el que para creer tenga que ver.

Cuando el ver lo da el espíritu.

Si al espíritu Dios le da Enseñanza,
esta Enseñanza te hace sentir y ver
lo que está a larga distancia.

Pero es difícil hacer ver
aquello que tú estás viendo
tan fácil de comprender.

Que, antes de ser Elegido,
veías, sin ir a ver.


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Libro 31 - Te Habla el Profeta - Tomo IV - C4

martes, 15 de agosto de 2017

Dios del Amor, Dios Justiciero y Dios del Perdón

En Sueño Profético decían muchas veces estas palabras:

“Dios del Amor, Dios Justiciero y Dios del Perdón”.

Dios lo ha dado para el hombre, pero te ha premiado a ti. Todo lo que tú repartes para el espíritu, es Premio para ti. Que este repartir no va midiendo estatura de clases.

Si el hombre pensara esto, aquellos que te conocen llorarían al recibir.

Dijo uno:

Piensa en un simple árbol que, en medio de un campo, grande cobijo te diera. Y luego que vieras al dueño buscando cualquier ramaje que alguna sombra le diera, mientras tú te aprovechabas de lo que del dueño era.  

Esto te hace pensar que Esto no es de la Tierra. Como esto que el Instrumento ya dice sin que lo oiga nadie:

“Señor, el que me mire, Te vea. Y el que Te oiga, no Te olvide”.

Esto es ir dando Premio y guardando sufrimiento.

Dios, Juez Supremo, perdona y manda Premio que la Tierra no daría.

Desperté, oí:

Dios premia al que Lo sigue sin valorar lo que otro tiene y sin a Él culparlo. Dios premia cuando tú das pensando: “Dios lo recibe”.

Dios lo ha dado para el hombre, pero te ha premiado a ti.

Si piensas estas pocas palabras, ves el Tribunal de Dios.

Que tiene grande diferencia con el tribunal que compone el hombre.

Este Tribunal dispone con el Mando que da este Cielo que caiga algún agua en aquello que veas seco.

Pues sembrando y regando, se puede ver tallo nuevo.

Esto, sin Amor a Dios, no intentes el comprenderlo.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C2

lunes, 14 de agosto de 2017

No enfada a mi Padre el que por Mí deje a padres e hijos

En Sueño Profético se oían Palabras que escandalizaban al que a Dios no amaba. El que Lo ama, Lo reverencia y sufre por el hombre querer cambiar sus Palabras, que son de Vida Eterna. Se van a dictar unas de ellas:

No hay pecado mayor, que romper la carne que Dios une. El romper esta carne es más pecado que en un momento de ira mates o a ti te maten. A la carne unida Dios le da más preferencia que a los hijos y a los padres.

Dios Hijo en su vida pública dijo estas palabras:

No enfada a mi Padre el que por Mí deje a padres e hijos

A la carne que su Palabra había unido, Él le dejaba la preferencia. Y si uno no podía seguirlo, Él lo buscaba hasta que los dos estaban de acuerdo y la carne seguía unida. En cambio, al que no Lo siguió por los hijos o por los padres, el Maestro no los buscó.

Desperté, oí:

Entendido queda, que siendo los hijos mayores o chicos y tener sitio donde los cuidaran.

Si ya los padres no estaban de acuerdo, el abandonarlos por el Maestro ya daban gran ejemplo.

Pues si esto es un Mandamiento de Dios, ¿cómo el adelanto del hombre quiere ponerse por encima de Dios?

Condenaban en la Gloria, y ponían como pecado mayor que ningún pecado, el romper la carne que Dios une.

Dios Hombre le quita derechos a hijos y padres, y le da preferencia a la carne que Él une, para que obedezca, y a Él le ruegue por el que seguirlo no quiera, sea la mujer o el hombre.

Decían que la ira era arranque del Demonio.

Y romper la carne que Él une, era estudio meditado de muchos demonios.

Si el hijo no es de una misma carne, es hijo sólo de madre.

Que ya para siempre el pecado llevó.

Y madre no es para Dios.

La madre es la que tiene el hijo con la misma carne que Él unió.


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Libro 32 - La Palabra del Creador - Tomo III - C8