martes, 17 de octubre de 2017

Es cobarde pedir cuentas

En Sueño Profético decían:

Le exige más a Dios
el que menos ama.

El que ama más,
nunca pide cuentas,
y nunca compara su vida
con la que otro tenga.

Él sigue el camino y sigue la cuesta.
Lo que sí lleva siempre en su pensar,
es de Dios la Presencia,
y oye palabras que vida le dejan.

Dijo uno:

Es que no es vivir,
vivir sólo pensando en la Tierra,
deseando cosas para distraerte
de esta Vida Eterna.

Así no se puede vivir,
porque ya la Tierra no te soltará,
y siempre estarás
pidiéndole a Dios cuentas.

Desperté, oí:

Cierto que el que ama a Dios,
nunca pide para que a Dios ofendan.

Olvida el pasado,
y vive el presente
siempre en Dios pensando.

Tiene confianza
y pide sin miedo.

Porque nunca dijo:

Esto que me pasa,
¿por qué lo consiente
el Dueño de todo?

Y otros que son malos,
que ofenden a Dios,
viven la grandeza.

Con este pensar,
ya está ofendiendo
su Voluntad o su Permitir,
y no puedes
sentir su Presencia.   

Presencia que te hace vivir
los sufrimientos que ahí te llegan.

¡Es cobarde pedir cuentas
al que te deja la vida
para que Lo quieras
o no Lo quieras!

Esta palabra “cobarde”,
el hombre, tal vez no entienda.

Pero si piensas lo que es Dios,
es cobarde pedir cuentas.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C4

lunes, 16 de octubre de 2017

Romper las Leyes de Dios, no hay pecado que lo supere

En Sueño Profético hablaban de las Leyes de Dios y de las leyes del hombre:

Si cumples las de Dios, cómo llamar y pronunciar este Nombre.

Romper las Leyes de Dios, no hay pecado que lo supere.

No se ha conocido un caso que después de que el cuerpo esté hecho hombre o mujer, un pedazo de su cuerpo se lo arranque porque no lo vea bien, por feo o por molesto.

Unas piernas que estén sanas, pero que se vean torcidas, manden que se corten y pongan unas bonitas. O unos ojos feos o chicos, arrancarlos de su sitio y preferir estar ciego antes de tener esos ojos feos o chicos.

La boca que el cuerpo tiene, si la quieres grande o chica, agrandarla con terreno de la cara, si era chica; y si era boca grande, con unos puntos achicarla para que quede bonita.

Hay orejas que afean cara y cabeza, y que el hombre le pone risa. Ninguno intenta buscar a alguien que las recorte, que sepa de cirugía.

Ya se ha dicho algo del cuerpo. Ahora se va a nombrar al hijo:

¿Quién lo desprecia y lo cambia por otro niño más guapo, más sano o más quietecito? Y luego, cuando ya sea hombre, pidas a Dios que se muera porque no sientas nada por él y a ti beneficio no te deje.

Todo lo nombrado es tu carne: Creación de Dios.

Pues si la carne unida es Palabra de Dios, no puede el hombre romper esa carne, porque va en contra de la Ley de Dios.

Desperté, oí:

Ponían comparaciones con la carne unida, para muchas páginas llenar.

Y que el hombre no pudiera ni una palabra quitar.

La carne unida, romperla, es querer quitar aquello que Dios ya une, porque tú a Dios pides esta unión.

El que no la pida, no cree en Dios.

Va el Mensaje a que nadie corta un pedazo de su carne porque no le guste o porque se canse.

Cuando cortas un pedazo de tu cuerpo es porque tu vida puede acabarse.

Y esto sí es Palabra de Dios.

Él curó al paralítico. Y al leproso, la carne limpia dejó.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C5

domingo, 15 de octubre de 2017

El espíritu se enferma por pecado o sufrimiento

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento. Decían:

Hay sufrimientos tan grandes, que al oírlos y al pensarlos, tú también ya estás sufriendo. Que estos sufrimientos son los que no son del cuerpo.

Pongamos comparación:

Los sufrimientos del cuerpo, si son dolencias de la carne, admiten el medicamento.

La enfermedad del espíritu, a veces tiene remedio, pero el hombre no busca lo que podría curarlo, que es la Enseñanza del Cielo.

Dijo uno:

Yo, cuando viví con cuerpo, tuve un gran amigo que iban muchos a buscarlo y él les daba la receta para curar el espíritu. Siempre tenía estas palabras como receta con garantía que curaban:

“Ten la Presencia de Dios en el sufrir y en la alegría. En el sufrir te notarás la mejoría cuando mires al Cielo y a Dios Le pidas. Y otras veces llegará curación antes de que veas herida”.  

Desperté, oí:

Hablaban,
que a la enfermedad del espíritu
no le llegaba el medicamento.

Le llegaba la Palabra
que Dios mandaba del Cielo.

Que Palabra con acción
era su Medicamento.

Este hombre alborotó
a más de la mitad del pueblo.

Su receta era
hacer lo de Dios lo primero.

Decía:

“Alegría sin Dios:
fiesta de Infierno”.

“Alegría con Dios:
Gloria pisando suelo”.

“Si tu espíritu se enferma,
es Dios su Medicamento”.

“Y si la carne se rompe,
pon a Dios y luego al médico”.

“El bastón no es lo que anda,
es que ayuda a que ande el cuerpo”.

Este hombre curó a muchos
sin medicina y sin médico.

El espíritu se enferma
por pecado o sufrimiento.


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Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C2

sábado, 14 de octubre de 2017

Doble Esperanza

En Sueño Profético decían:

Disfruta, el que no ama a Dios, al ver sufrir al que a Dios ama. Disfruta porque ya cree que de Dios se aparta. Y no sabe que, sufrimiento donde hay Amor a Dios, da doble Enseñanza, porque va creciendo ya doble Esperanza.

El sufrimiento te aparta de Dios según con quien vivas, según con quien trates, aunque tú te creas que ésos a Dios aman.

Dijo uno:

Éste es un consejo
que en la Gloria mandan:
Si vieras que alguien,
en el sufrimiento,
quisiera apartarte de Dios,
con palabras ponle el apellido:

“Satanás te llamas”.

Yo quedo con Dios,
que oigo su llamada.
Siempre, si Tú quieres,
tienes mi compaña.

Desperté, oí:

Divinas Palabras,
que no son vendidas,
y menos, compradas.

Divinas Palabras,
que todo el que quiere,
puede practicarlas.

Y ya no le ofrecen
palabras satánicas.

Que son tentadoras,
para que tu espíritu
no oiga llamada.

Ponle al sufrimiento,
doble la Esperanza.
Y verás que huyen
los que a Dios no aman.


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Libro 24 - Dios No Quiere Permite - Tomo IV - C5

viernes, 13 de octubre de 2017

El arrepentimiento busca a Dios

En Sueño Profético decían:

Si no hubiera Dios, no habría arrepentimiento. El arrepentimiento busca a Dios. El arrepentimiento no descansa hasta que siente el Perdón. Arrepentimiento vivido, no hay sufrimiento mayor, no te creen ya palabras, y si das explicación, es difícil que comprendan los que no aman a Dios, aunque por buenos se tengan.

No hay sufrimiento mayor, que te veas en el pecado y pienses: “soy pecador”. Aquí es cuando quisieras morir, o vivir más tiempo para poderte curar con un gran arrepentimiento.

Pero cómo explicar aquel mal tan grande hecho. Ya, cuando llega la fuerza de un Dios que olvida y perdona, no te importa que te miren o que todo tu pasado lo agranden o te lo achiquen. Lo que te pone sin vida es haber ofendido al Cielo, haber vivido la fiebre de espíritus del Infierno.

Yo nunca creí sentir aquella contestación que Dios me mandó del Cielo.

Desperté, oí:

Si mucho se publicara,
pecado, arrepentimiento y Perdón,
por fuerza cambiaría el hombre.

Recordando el pecado
y poniéndolo en letrero
habría menos hombres malos.

Y al remordimiento,
enseñar a llamarlo,
pensando:

¿Por qué hice esto mal?
¿Por qué de este mal no me aparto?

Esto te hará mirar al Cielo
y algo has de notar
que del mal te va quitando.

Cuando sientas esta lucha,
ya Dios está perdonando.

AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 26 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo III - C2

jueves, 12 de octubre de 2017

El espíritu enfermo no siente la Caridad

En Sueño Profético hablaban de la enfermedad de la carne y de la enfermedad del espíritu. Decían palabras y diagnósticos para la curación del espíritu, fácil de hacer, y difícil si te retirabas de Dios. Contaban más enfermos de espíritu en los cultos de letras, que en los hombres que vivieron siglos pasados sin utilizar pluma ni cuaderno.

Dijo uno:

El adelanto del hombre no es adelanto si primero no va Paz y Caridad, que esto sale del espíritu. La enfermedad del espíritu hace varias actuaciones que el que no ama a Dios no puede conocerlas, y ya, a los que la tienen, les dan el nombre de enfermos mentales. Que si pudieran hacer un estudio dentro de la cabeza, verían cada movimiento en un sitio, nada roto ni enfermo. Pero al no amar a Dios, no entienden la enfermedad del espíritu.

El espíritu enfermo no siente la Caridad. El espíritu enfermo es el que hace el crimen y defiende la violencia.

El espíritu enfermo ve normal que existan las guerras, y no respeta las Palabras que Dios Hombre dejó en la Tierra: “Mi Paz os doy, mi Paz os dejo”.

Desperté, oí:

Se han dicho unas enfermedades del espíritu, pero no todas.

En el sufrimiento, si no te acercas mucho a Dios, tú mismo te enfermas y ya tus actuaciones no son normales.

Y al no ser normales, dicen: enfermo mental.

Enfermo para no seguir a Dios, y sano para Satanás.

Que ya verá la forma de agrandar la enfermedad.

Cuando ya están a su mando, ya no son enfermos de espíritu.

Son demonios buscando a otros para llevarlos a condenarse.

Una cosa es enfermo de espíritu y otra cosa es estar al servicio de Satanás.

El enfermo de espíritu puede llegar a pecar.

Pero el diabólico es que busca para llevar a hacer el mal.


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Libro 27 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo II - C2

miércoles, 11 de octubre de 2017

Lleva a Dios por dentro

En Sueño Profético decían:

No hay mejor justificante que justifique quién eres, que el que vayas dejando Paz en el sitio que llegues, y que en todas tus palabras salga este Nombre:

Dios verá.
Dios dispone.
Dios da fuerzas.
Dios es refugio del hombre.
Dios, Tasador Divino.
Dios, Vida en el hombre.

Dijo uno:

Luego, estas frases tienen muchos nombres. Pongamos:

Sea lo que Dios quiera.
Con Dios puedes con todo.
Dios no deja al que quiere que Dios esté con Él.
No juzgues si no quieres ser juzgado.
Sin Dios no hay alegría.
Sin Dios, lo que está en contra de Dios, el hombre no lo ve malo.

Desperté, oí:

Nombraban mucho el nombre de Dios. Y comparaban:

Hombre sin Dios,
con hombre con Dios por dentro.

El hombre que dentro de su carne lleva a Dios,
su cuerpo no puede ocultarlo.

Este cuerpo da Paz
o forma intranquilidad
donde a Dios no están amando.

Si a Dios Lo llevas por dentro,
este Dios hará Presencia
en largo o corto tiempo.

Si no sientes a Dios por dentro,
aunque ahí te vean andar,
tú vives vida de muerto.

Llámale Vida a la vida,
si sientes a Dios por dentro.


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Libro 25 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo III - C8