domingo, 15 de octubre de 2017

El espíritu se enferma por pecado o sufrimiento

En Sueño Profético hablaban del sufrimiento. Decían:

Hay sufrimientos tan grandes, que al oírlos y al pensarlos, tú también ya estás sufriendo. Que estos sufrimientos son los que no son del cuerpo.

Pongamos comparación:

Los sufrimientos del cuerpo, si son dolencias de la carne, admiten el medicamento.

La enfermedad del espíritu, a veces tiene remedio, pero el hombre no busca lo que podría curarlo, que es la Enseñanza del Cielo.

Dijo uno:

Yo, cuando viví con cuerpo, tuve un gran amigo que iban muchos a buscarlo y él les daba la receta para curar el espíritu. Siempre tenía estas palabras como receta con garantía que curaban:

“Ten la Presencia de Dios en el sufrir y en la alegría. En el sufrir te notarás la mejoría cuando mires al Cielo y a Dios Le pidas. Y otras veces llegará curación antes de que veas herida”.  

Desperté, oí:

Hablaban,
que a la enfermedad del espíritu
no le llegaba el medicamento.

Le llegaba la Palabra
que Dios mandaba del Cielo.

Que Palabra con acción
era su Medicamento.

Este hombre alborotó
a más de la mitad del pueblo.

Su receta era
hacer lo de Dios lo primero.

Decía:

“Alegría sin Dios:
fiesta de Infierno”.

“Alegría con Dios:
Gloria pisando suelo”.

“Si tu espíritu se enferma,
es Dios su Medicamento”.

“Y si la carne se rompe,
pon a Dios y luego al médico”.

“El bastón no es lo que anda,
es que ayuda a que ande el cuerpo”.

Este hombre curó a muchos
sin medicina y sin médico.

El espíritu se enferma
por pecado o sufrimiento.


***

Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C2

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