martes, 4 de julio de 2017

Si Tú perdonas, Señor, yo el perdón no lo niego

En Sueño Profético hablaban de la caridad al espíritu y al cuerpo. Decían:

Hay quien hace caridad y no cuenta Aquí en el Cielo.

Hay quien levanta al caído y, en la forma de cogerlo, a Dios ya Lo está ofendiendo y dándole la moneda a Satanás, diciendo: “estás viendo”, en vez de decir: “Señor, gracias, que yo soy el que levanto y no estoy en el suelo. Gracias por esta abundancia, que convierte en abundancia mis deseos. Que si Tú no me los dieras, no levantaba del suelo. Gracias Señor por yo hacer lo que Tú hiciste y enseñaste a hacerlo: levantar al caído y dar de comer al hambriento”.

Desperté, oí:
Se ha nombrado la caridad al cuerpo, sin caridad al espíritu.

La caridad, amando a Dios, va primero al espíritu y después al cuerpo.

Al espíritu es compadeciendo.

Al cuerpo, dándole la moneda con Amor y sonriendo, queriéndola aumentar porque Dios te dará el premio.

Luego, está la caridad para perdonar lo mal hecho, con estas cortas palabras: “Si Tú perdonas, Señor, yo el perdón no lo niego”.


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Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C3