jueves, 4 de mayo de 2017

El remordimiento del molinero

En Sueño Profético decían:

No hay compañero peor, ni que de más sufrimiento, que te sientas siempre acompañado de un gigante remordimiento. El remordimiento es algo que no se amolda al secreto. Éste te sale a la cara o te hace estar enfermo.

Dijo uno que se reunía con los Discípulos de Jesús para él también hacer lo que los Discípulos hacían:

Yo traté a un molinero que me fue a buscar después de que el hombre a Dios Le diera muerte de cruz. Y sus palabras contagiaban sufrimiento. Me buscó y éstas fueron sus primeras palabras:

“Vengo a buscarlo para oír palabras duras, que son las que pueden quitarme el remordimiento. El sitio que tú tienes, lo tienes por mi desprecio. Fui guiado por espíritus que no querían al Maestro. Hoy no sé a dónde ir. Ya me veo sin remedio”.

Desperté, oí:

No pude darle palabras
ni de consejo ni de consuelo.

Si hubiera sido de pecado,
yo me atrevo a cogerlo,
echándole el brazo por encima,
como hacía el Maestro.

Pero éste era pecado de desprecio.

Que tan sólo Dios podía saber
si seguía con el desprecio
o había arrepentimiento.

Por más que miraba al Cielo,
no me atrevía a decir
“mañana vente con ellos”.          

Si Dios te da sus Palabras
y Le dices “no las quiero”,
nadie puede ya saber
si hay arrepentimiento.


***

Libro 30 - Investigaciones a la Verdad - Tomo IV - C2