miércoles, 19 de abril de 2017

Dios está conmigo

En Sueño Profético decían:

Si en el sufrimiento vives Prójimo, di: “Dios está conmigo”.

Si en el sufrimiento llevas al caído, di: “Dios está conmigo”.

Si tu sufrimiento no lo haces grande y lo llevas más chico que otros sufrimientos, di: “Dios está conmigo”.

Que este vivir y este pensar lo va enseñando el Elegido.

Dijo uno:

El sufrimiento lo achica el sentir a Dios a tu lado, y ya Él te hace vivir Crucifixión y Calvario. El sufrimiento sin Dios no te lo quitas y sí te lo vas agrandando.

Hay sufrimientos precisos para el que quiera ir de Dios enseñando. Pero es pena el pensar que el sufrimiento tenga fuerza para de Dios retirar. Por eso, el que Dios elige, aprende con gran facilidad, porque sufrió y buscó con más ansias a Él, y con Él, el sufrimiento pudo pasar. El sufrimiento aprieta según tú lo vas dejando. Si le pones el stop, sufrimiento vas parando.

Desperté, oí:

Haz el sufrimiento chico
cuando veas que el sufrimiento
quiere que en ti
se vaya agrandando.

Y entonces verás a Dios
y el sufrir se irá achicando.

El sufrimiento persigue,
y se ancla
donde encuentra más amparo.
     
Pero si tú a Dios Lo sientes,
Él te guía
y el sufrir se va achicando.

Que a veces queda tan chico
que el nombre de sufrimiento
ya está sobrando.

¡Qué alegría es aprender
lo que Dios manda enseñarlo!

Esta Enseñanza te sirve
para ti
y para ir enseñando.

Que si amas a Dios,
lo aprende igual el rudo
que el catedrático.


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Eneseñen - Tomo IV - C2