martes, 11 de abril de 2017

Bien en la Tierra, bien en el Cielo

En Sueño Profético decían:

Igual que se mide el tiempo y la distancia, se debería medir el sufrimiento, y después poder pesarlo en la balanza del tiempo. Pero aún queda más: formar un tribunal para ir clasificando la forma de llevar el sufrimiento que a tu vida va llegando. 

Con este estudio que hicieran, acortarían las polémicas que el hombre forma donde dicen: aquél es bueno, aquél es Santo. Que Santo no dice nada comparado con el que Dios le da Mando para que diga en la Tierra lo que en el Cielo le han hablado.

Santo es nombre que se da cuando el cuerpo ya se ha enterrado y el espíritu en la Gloria ha entrado.

Dijo uno:

Estas palabras que se van a dictar, en muchos formarán escándalo:

Todo el que está en la Tierra puede, si quiere, venirse a la Gloria. Todo el que está a Aquí, en la Gloria, sin Mando de Dios no puede bajar a la Tierra, ni comunicar Palabras de Dios para que sirvan de Enseñanza.

El espíritu, en la Tierra, con cuerpo, si quiere Gloria, pisa la Libertad y obliga al cuerpo a que publique que él quiere Gloria, Vida sin muerte. Cuando vive Gloria, ya Dios manda, y sin este Mando no salen espíritus de la Gloria.

Desperté, oí:

En la Tierra, el que no quiere,
no va a la Gloria.

Pero el que quiere,
fijo que Aquí lo espera Gloria.

De la Gloria a la Tierra,
ya no hay nada más
que Mando y Poder Divino.

Poder para arrobar
un espíritu del cuerpo,
y Poder para mandar
un espíritu sin cuerpo.

Esto es Poder de Dios sin Libertad,
porque Libertad no quisieron.

A éstos son los que el hombre
debería medirles
y pesar el sufrimiento.

Y el tribunal acabaría
con la mirada en el Cielo,
las manos en la cabeza
y las rodillas en el suelo.

Habla normal de los Santos,
porque Santo es
cumplir el Evangelio.

Luego, ya, que Dios le mande
al espíritu sin cuerpo.

Bien en la Tierra,
bien en el Cielo.   


***

Libro 29 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo IV - C2