domingo, 17 de julio de 2016

Amor olvidó comida

En Sueño Profético decían:

Dijo un día el Maestro cuando lo oían Discípulos y hombres que querían aprender su Enseñanza: “Dudará más que soy Dios, aquel que menos Me ame. Y Me buscará más, el que crea que lo que soy. Al que le falte Amor, no Me conocerá ni en la Tierra ni en el Cielo. Es el Amor el que busca, pero Amor que haya por dentro”.

Fue callar el Maestro, y empezar grupos, unos con otros, a hablar en tono bajo cuando el Maestro siguió andando por aquel camino que separaba unos cerros que tuvimos que pasar para llegar al próximo pueblo, donde ya esperaban los que guardaban Amor para entregárselo al Maestro. Había grupos contentos a pesar de esperar horas, pero era poca espera, por ser Dios el que iba a verlos. Éste era el comentario que Amor quedaba por dentro: “Aunque pasaran días y noches, de aquí ninguno nos vamos. Cuando falte comida porque nos la pida el cuerpo, iremos a aquel caserío que conocen al Maestro, y que nos vendan pan, y algo le meteremos de allí de sus grandes orzas. Después les daremos dinero según lo que nos parezca, porque no querrán cogerlo”.

Desperté, oí:

Aquí en este Mensaje,
que bien te enseña a que aprendas
dónde se encuentra el Amor.

Los que Amor tenían por dentro,
bien pronto lo vieron todos.

Allí, en medio del campo,
esperaban y contentos.

No tenían ni comida,
porque el que los llamó,
Amor llevaba por dentro,
y éstas fueron sus palabras:

“Voy en busca del Maestro.
El que quiera, que me siga”.

Dicen que vienen en grupos,
y que pasan por el pueblo.
Pero yo voy en su busca
y con Él entro en el pueblo.

Aquí brotaba el Amor,
que fue el que fue al encuentro.

Amor olvidó comida,
y se fue por su Maestro.


***

Libro 13 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo II -Preámbulo

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