viernes, 10 de mayo de 2013

“Teresa, tú eres para fuera. Para ti sólo no hablo Yo”

En Sueño Profético yo decía:

Señor, que te amen todos como Tú quieres. Habla sin mí, que vean eres Tú, y luego me buscarán. Yo vivo tu Gloria Aquí, cuando Tú me traes, y quisiera que todos la vieran cuando yo la cuento.

Estando yo diciendo esto, salió hablando una mujer:

Para sentir la Gloria de Dios, tienes que amar a Dios, no mucho ni poco, amarlo. Siendo yo novicia, amaba a Dios tanto, que mis faenas eran estar metida en el claustro. Siempre estaba en Oración, y por rato que estuviera, lo hacía con tanto Amor, que segundos “pa” mí eran. Obedecía la ordenes: que si dentro, que si fuera. Siempre vi mal la que ésto no cumpliera. Pero en mí iba creciendo, de dentro hacia fuera, este Amor que no se explica, si a Dios tú no te entregas. Y cuando ya no era novicia, que era monja ya en la celda, sentía llamarme a mi Dios: “Teresa, tú eres para fuera. Para ti sólo no hablo Yo”. Si esta llamada tú sientes, leyes y obediencia son, como si un niño quisiera que lo respete un mayor, un mayor que fuera justo y fuera mandado de Dios.

Desperté, oí:

Del claustro me salí
porque sentía su Amor.
¿Cómo podría yo pensar
aquello que tanto anhelé,
hoy me estuviera de más?

Todo esto es amar mucho,
amar queriendo amar más,
amar que el que así no ama,
no le puedes explicar.

No le puedes explicar
que este Amor te retira
de toda la humanidad,
humanidad que no ama
como tenía que amar.

Porque el que ame a esta Gloria,
sin Gloria no puede estar.

La Gloria la vives tú
aunque tengas Libertad
para vivir el pecado
en la aldea o en la ciudad.

La Gloria la vives tú
cuando ames de verdad
y busques al Mensajero
que Mensajes Dios le da.

Y ya, con estos Mensajes
y puesta tu voluntad,
amas, amas sin descanso
y devuelves Libertad,
Libertad que sólo sirve
para el que no quiere amar.

TERESA DE ÁVILA


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Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 202-203-204