viernes, 17 de mayo de 2013

Si el hombre pensara en Dios

En Sueño Profético decían:

Si el hombre pensara en Dios,
siempre tenía su compaña.

Si el hombre pensara en Dios,
la mano no levantaba
para apartar de su lado
al que de él necesitara.

Si el hombre pensara en Dios,
en el Prójimo no faltaba.

Dijo uno:

Ésta es la primera señal y huella imborrable de que si tú sientes a Dios, al Prójimo no puedes dejarlo en abandono total, en la miseria y el hambre.

Y al espíritu, primero, enseñarlo que el cuerpo queda en la Tierra y el espíritu tiene que hacer presencia en la Gloria: Mundo sin suelo, Mundo sin materia, pero Mundo Eterno, donde todo ha llegado antes de enterrar tu cuerpo.

Ha llegado el bien que hiciste, y ha quedado en espera de que Dios juzgue tu mal comportamiento.

Desperté, oí:

Si el hombre pensara en Dios,
no podría hacer nada
que a Dios ofendiera.

Si el hombre pensara en Dios,
no se conocían las guerras.

Si el hombre pensara en Dios,
anulaba la tristeza
que le produce tener
lo que luego ahí se queda.

Haz este ruego constante,
y pídele a Dios
que no te falte en la memoria:

“Señor, que todo lo que yo haga
sea del agrado de la Gloria,
que de Aquí salió mi espíritu
y Aquí quiero yo que vuelva”.

La Gloria no exige nada,
como te exige la Tierra.

La Gloria, lo que te exige,
es que tú la Gloria quieras.


***

Libro 20 - La Palabra del Creador - Tomo II - Pág. 82-83-84