jueves, 16 de mayo de 2013

Qué lástima que los hombres le midan el tiempo a Dios

En Sueño Profético decían:

Hay quien coge las cosas de Dios
como verano o invierno,
por una temporada corta.

Otros las cogen por semanas.
Y otros, un día,
de la mañana a la noche
o de la noche a la mañana.

Hay quien coge las cosas de Dios
cuando espera ganancia
o cuando le sobra el tiempo.

Dijo uno:

Va grande la diferencia
de que siempre tengas ansiedad
de poner a Dios primero,
a que seas viga de hierro,
que siempre pesa igual
y nunca le merma el peso.
Que te obligues a ti mismo
a dejar a Dios un tiempo,
porque Él te deja a ti
todo lo que tú te crees dueño.

Desperté, oí:

¡Qué lástima que los hombres
le midan el tiempo a Dios,
y le pesen el tiempo que creen
que han echado en servirle!

¡Qué lastima da
que veas morir de sed
y el agua se desperdicie!

¡Qué cierto que los hombres son
muy pocos los que tienen
constancia en seguir a Dios!

Cumplen como estación al año.

Y ya, en el último mes,
los notas contrariados.

Se cansa su inteligencia.

Su cuerpo ves acabado.

Y ya se apartan de Dios,
porque Dios les da trabajo.

Esto es lo que abunda
cuando el hombre
vive de Dios alejado.

Piensa que Dios es la Vida,
y en la vida lleva el Mando.

Todo lo que a Él le sirvas
es porque vida ha dejado.


***

Libro 19 - Dios Manda en Su Gloria que Enseñen - Tomo III - Pág. 124-125-126