domingo, 5 de mayo de 2013

Nacimiento y abundancia Divina de Enseñanza

En Sueño Profético decían:

La Publicación que hoy tiene ella, directa de Aquí, no hay quien la tenga. Y la abundancia, no hay escritor, Teólogo ni literato, que a una cuarta parte llegue. ¡Pero no en oír y escribir!

Escribir, escribe la mano a la vista de cualquiera. Y oír, no oyen ni los oídos del que le ves escribir la mano, oye el espíritu, al estar Aquí dictando, y manda a la inteligencia que puntualice y, en cada Palabra y Tema, haga comprensión para dejar clara la Enseñanza.

Por eso, el valor del Libro es la colocación que ella ya le lleva al editor. Ella manda imprimir con fuerza y apoyo de esta Gloria. Que ya es premio imprimir el nombre del que recibe estas Órdenes.

Dijo uno:

Es premio para el que destaca
el Sol, de la tormenta;
y el fango, de la polvareda;
y la espiga, del ciprés.

Pero el que abraza Tierra,
nada de esto puede ver.
Todo soltarán sus manos,
porque Dios, nada te obliga a coger.     

Este nacimiento y abundancia Divina de Enseñanza del espíritu es para todos los que amen, o que no amen y comprender quieran; para que su publicación sirva para el que ame y para el que comprender quiera y se despegue de la Tierra y piense en el traje de la carne, y piense en lo que el traje queda, que ya puede estar rodeado de grandezas y a su cuido la ciencia de la medicina para que no muera, que muerte cuente que llega. Y puede que no deje el tiempo, tiempo para pedir el Perdón o reformar testamento.

Para esto son estos Libros, que su nombre es Evangelio por ser Palabra de Dios en Escrito y en Ejemplo.

Desperté, oí:

Tienen que reconocer,
y que sean los primeros,
que estos Escritos ya bajan
diciendo: “Vengo del Cielo”.

Teólogos, literatos, editores
y hombres que amen al Cielo,
aunque no presenten título,
verán que es Dios
enseñando a quererlo.

Enseñando a hacer un mundo
como Él lo tiene hecho.

Ése, temporal;
éste, Eterno.

Que de Aquí bajó a la Tierra
para que nadie dudara
de que lo espera el Eterno.

La Paz y el Amor de Dios
son toldo que cubre toda la Tierra.

Pero al que le falte Amor,
este toldo lo desprecia.

Pon la mirada en el Cielo
y luego mira la Tierra.

Y verás que Allí hay Vida,
Allí para que entiendas.

Y en la Tierra, la muerte,
que es donde el cuerpo entierras.


***


Libro 17 - Investigaciones a La Verdad - Tomo II - Pag. 5-6-7-8