sábado, 18 de mayo de 2013

Grandes bibliotecas quitarían libros, ocupando el sitio éstos

En Sueño Profético hablaban de las cosas del espíritu, del espíritu y la carne, de la materia movida por espíritus no de Dios; de la Divinidad, que cuando actúa en una persona, en ese momento, Dios paraliza la actuación de la materia, por ser Dios y Actuación Él mismo. Se referían a mí.

Hablaban de Catalina de Siena, del grado que tuvo cuando vivió con materia. Hablaban de Agustín de Mónica, de Tomás de Aquino, de José de Calasanz, de Francisco de Sales, y del gran Domingo de Guzmán, saliendo el nombre de Juan Bosco, y muchos más Aquí no dictados.

Dijo Tomás:

Pues publicando todo lo hecho a este espíritu durante estos escasos 20 años, no hay nada que lo iguale en abundancia.

Grandes Escritos hay de espíritus que Aquí vinieron traídos por Dios. Pero que compare el hombre. Grandes bibliotecas quitarían libros, ocupando el sitio éstos. Si escrito tiene porque de Aquí fue dictado, más tiene en Sabiduría dada por Dios. Ella está preparada para que de ella oigan. Ella oye sin saber y responde sabiendo, conoce el Lenguaje de Dios donde la Actuación Dios haga, conoce las Palabras de Dios aunque Dios no dé Palabras.

Desperté, oí:

¿Qué diría el hombre a este Escrito
que Aquí le hemos dictado?

Que no puede haber mentira,
porque está por Dios dictado.

Lo mismo que en el Arrobo,
otra vez Aquí dictamos:

¿Por qué no puede hablar Dios
para que sea publicado
y se entere que Dios habla
el hombre que nunca ha amado?   

Que comparen y pregunten,
que ya les dará respuesta.

La respuesta ya es de Aquí:
“no creo que duda esto tenga”.

Ella ya está preparada
para enseñar y que aprendan.

Pero si el hombre no ama,
que Dios le ajuste las cuentas.


***

Libro 12 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo II - Pág. 75-76-77