martes, 14 de mayo de 2013

Debía de vivir envuelto en miedo

En Sueño Profético decían:

El que más sabe de Dios,
si no cumple sus mandatos,
debía de vivir envuelto en miedo.

El que conoce el veneno,
cuida más donde ponerlo,
por si el niño llegara para beberlo.

Pues, ¿cómo creer en Dios
sin cumplir sus Mandamientos?

Y siendo los mismos hombres,
nunca llegan a un acuerdo:
a despreciar la soberbia
y a premiar lo que es más bueno.

Que lo más bueno lo sabe
el que a Dios pide consuelo,
y lo recibe de Tierra,
pero ya va de este Cielo.

El que más sabe de Dios,
si no cumple sus mandatos,
debía de vivir envuelto en miedo.

Dijo uno:

Para amar a Dios,
no hace falta que te enseñen.
Pero para presentarlo,
tienes que hacer idéntico
lo que Él tiene mandado.
Pero tienes que sentir
aquello sin explicarlo,
que donde pasen tus pies,
enseñanza van dejando.
Que esto no tiene nombre
porque Dios no se lo ha dado.

Él, cuando vivió de Hombre,
decía: “mis Discípulos”,
porque éstos,
iban aprendiendo de Él.

Luego, Él los mandaba,
y ya representaban a Él.

Éstos, que sabían más de Él,
más daño hacían al no cumplir
lo que Dios Hombre les enseñaba.

Más de una vez dijo:

“Hace más daño el que viene conmigo y no hace mi Mando, que el que cree que no soy Dios”.

Desperté, oí:

Cierto, que saber de Dios
y no cumplir sus Palabras,
es vivir, tú mismo,
agrandándote sentencia.

El hombre que cree en Dios,
si en su Poder pensara,
miedo le daba hacer
lo que este Dios no mandara.

Debe tener más miedo,
el que maneja el cañón
a sabiendas que dispara.

Y el que pisa donde sabe
que la trampa está tapada.

Pues el que ignora esto,
el miedo no le acompaña.

Pues igual vive, sin miedo,
el que cumple sus Palabras.

Y va creciendo en Amor,
¡y corrigiendo sus faltas!


***


Libro 15 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I Pag. 69-70-71