domingo, 24 de febrero de 2013

Si creyeran en Esto como en el agua que moja

En Sueño Profético decían:

Si creyeran en Esto como en el agua que moja, que no se tiran con abrigo ni botas, todos estarían en fila esperando ansiosos con estas palabras: “¿Cuándo el servir a Dios a mí me toca?”. Y tendría gran pena el que viera a diario que a Dios servicio Le hicieran.

Si creyeran en Esto como agua que llueve, no vivirían tranquilos reservando sus bienes. Que los tienen de sobra para más sufrimiento el día de su muerte, de ver que no les sirven para pagarle a la muerte. Que puede llegarles tranquila, o con violentos dolores que rechacen medicina para que no dude muerte.

Si creyeran que Esto sale de la Gloria, no harían un cumplido reservando lo grande y ofreciendo lo chico, y quedando contentos cuando dejan el sitio y otro ya se encargua de hacer su servicio.

Si creyeran en Esto como aquí lo ven escrito, te quitarían sufrimientos que están por Dios permitidos, pero no son mandados, de los que el hombre no puede quitarlos.

El que cree en este Mandar, no tiene descanso para ir diciendo: “Dios aquí está hablando”. Y presenta razones donde ven los humanos que la torre es torre y la sube la piedra. Lo que no puede ser es una torre de arena, o de harina de trigo, o de serrín de madera. Si te hablan de la torre con esta materia, no puedes creer que haya torre hecha.

Desperté, oí:

Las comparaciones
que dan en la Gloria
tienen tanta fuerza,
que te sientes pobre
en dar la respuesta.

Era para que todos
pidieran, pudiendo,
servir a este Mando.

Que poder se puede,
si existe el queriendo
al poder mandarle.

Y si cierras los ojos,
ya verás al Dueño
que te lo permite
que le hagas servicios
o Le niegues Mando.

Ponte entristecido
el día que veas
que otro hace el servicio
que tú habías dejado.

Esto, pocas veces ocurre,
Al revés, que les da descanso
como grande peso
que hubieras dejado.

El que Dios elige,
siempre está pensando:

“Señor, que nadie sea más que yo
en recibir Mando”.

“Señor, que nadie,
más que yo Te quiera”.
     
“Concédeme esta petición
o enséñame a que así sea”.  


***

Libro 17 - Investigaciones a la Verdad - Tomo II - Pág. 172-173-174