domingo, 23 de diciembre de 2012

Valiente para contestar

En Sueño Profético hablaban varios de los que cuando estuvieron con materia fueron Elegidos. Nombraban el Amor, el interés y el buscar a Dios; ponían comparaciones con las cosas materiales.

Dijo Catalina de Siena:

Es peor aún la cobardía. El hombre es valiente para defender las injusticias que hace el hombre, y es cobarde para decir: “Es verdad, es de Dios”. El cobarde no puede en silencio decir: “¡Dios mío!”. El cobarde nombra a Dios en público porque Libertad de Dios tiene. Ya, sin voz, no puede nombrar: “¡Dios mío!”, porque Dios responde a su cobardía y le deja remordimiento.

Yo, cuando contaba lo que me ocurría de esta Gloria, y en diferentes formas lo cogían, lo peor que yo pasaba era la cobardía del que no sentía Amor y Amor de Dios no quería. Pocas cuentas tenía que ajustar el que lo oía, porque ya sabía quién era. Pero los cobardes hacen mucho daño con su justicia hacia Dios y libertad para el diablo. Esta palabra “justicia” es muy del cobarde. A mí me interpretaron de carácter varonil, de poca humildad; no había sitio que dos se juntaran, que mi nombre no saliera; Catalina ya se oía, y nunca era yo buena.

Otro dijo:

Pero Catalina de Siena, como a lo lejos se oía, era valiente para contestar, llevando siempre su Verdad por encima de los hombres que con sus escasas razones querían desmentirla. Más de una vez se enfrentó con poderosos y con altas jerarquías. En Roma mucho se habló de esta Elegida por Dios y de la valentía en la defensa que Dios le encomendaba. Catalina de Siena, como le decían los que vivían más lejos, dejó en el mundo material escritos de valiente, escritos con resonancia de Dios.

Desperté, oí:

Si piensas y estudias bien
el que Dios le da el Mensaje,
tiene que hablar sin callar,
aunque sepa que lo maten.

Aquí ves la diferencia
del hablar sin que Dios hable.          

Que temes que te oiga otro
y quedes sin contestarle.

Todos los que Aquí vienen,
no vienen ellos de carne.

Vienen traídos por Dios,
y luego, ya con la carne,
por fuerza tienen que hablar,
por quedar dicho el Mensaje.

El que recibe de Dios,
en su Gloria y con sus ángeles,
la cobardía no conoce,
por llevar a Dios delante.

Esta es la diferencia
de que sea el hombre cobarde:
que si dice la verdad,
el cargo pueden quitarle.

Coge el consejo que da
Catalina Aquí en la Gloria.

Que si estudias la Verdad,
la Verdad verás de sobra.

Y ya, con esta Verdad,
la cobardía te sobra.

CATALINA DE SIENA


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Libro 8 - Dios No Quiere Permite - Tomo I - Pag. 91-92-93