miércoles, 17 de octubre de 2012

Para Dios cualquier Lugar puede llamarse Belén

En Sueño Profético hablaban y ponían comparaciones.

Dijo uno:

El extranjero para Dios es lo mismo que otro hombre. Para Dios es la misma Tierra, el mismo Sol y la misma noche. Todo esto es cambiado, no para Dios y sí para el hombre.

El Nacimiento de Dios
fue para el hombre en Belén;
para Dios, cualquier lugar,
puede llamarse Belén.

El hombre santo le llama
a aquel que santo ya ve;
el hombre ve muchas veces
lo que Dios no quiere ver.

Con frecuencia dice el hombre:
“Yo no voy a ser como aquél,
aquél nació para santo,
yo no sirvo como él”.

Cualquiera puede ser santo,
Dios Lo dice y así es,
para Dios cualquier Lugar
puede llamarse Belén.

Dios espera que tú digas,
tengo sitio para Nacer,
y ya contento tú dices,
yo soy Portal de Belén.

Al hombre le extraña a veces
el ver el agua caer.

A Dios no le pide el hombre:
¡Dios mío!, ¿qué tengo que hacer?,
que ya no quiero ofenderte
y quiero retroceder,
para si Tú me perdonas,
yo ser Portal de Belén.

Esto le extraña a otro
que a Dios no quiere ofrecer
su espíritu de Vivienda
para ser Portal de Belén.

Desperté, oí:

Dios quiere su Nacimiento
en todos los hombres nacer;
Dios quiere que todos canten:
“Yo soy Portal de Belén”.

Dios vino, nos trajo Paz,
y nos dijo con Amor:
“Practicando mi Mensaje,
se acaba el pecador”.


El que ya haya pecado
y le pida su Perdón,
Él lo perdona, lo ama
y el pecado lo olvidó.

Porque el Nacimiento suyo
fue por Salvar al pecador.

Por eso si tú Lo amas
y Le ofreces el amar,
Él hará su Nacimiento
en Belén, que tú eres ya.

Busca como los pastores,
y ofrécele tu Portal,
que te nazca esta noche,
que le llaman Navidad.

Si esta noche no te nace,
ya tienes que esperar
a otra noche cualquiera
que tú digas Navidad.

Más vale que ames antes,
que no esperes para amar.

Pues si amas todo el año,
siempre será Navidad,
y siempre sentirás el gozo
de este Niño del Portal.


***

Libro 2 - Meditaciones y Palabras Directas con El Padre Eterno - Tomo II - Pag. 76-77-78-79