miércoles, 24 de octubre de 2012

Grandes Elegidos, grandes Teólogos

En Sueño Profético decían:

Estos grandes Elegidos, gran servicio hacen a Dios con la Sabiduría que dejaron escrita en la Tierra.

Dijo Agustín:

Siendo la misma Sabiduría, por ser todo el mismo Dios, estos Escritos darán más escándalo; estos Escritos son con más Enseñanza, con más profundidad; estos Escritos son manta grande, que dan abrigo a todo el que quiere, y nunca les faltará manta.

Ya dijo Tomás de Aquino:

Esto es grande Enseñanza, y fácil el aprenderla; es una Teología sin poder igualarla con ningún libro que hable de temas que dejaron escritos antes otros Elegidos. Hay grandes cosas escritas teológicas: pero una Palabra de Dios, mil del hombre.

Aquí, Agustín, no suena el nombre del Elegido, aquí sale la publicación virgen. Esto ha sido Mando de Dios. De estos Libros, ya, el literato, cogerá riachuelos que nunca igualarán al mar. Son Palabras que pasan por todas las mentes comprendidas; son Teología que Dios quiere implantar al hombre que se cree con Teología gastada, con Teología que ha perdido fuerza y colorido. Aquí, con estas vivas Palabras, se puede enseñar con facilidad de esta Gloria, se puede a Dios acercar el hombre.

Los teólogos que mis escritos lean, ven mucha más fuerza en estos que Aquí dictamos. Si al leerlos los estudian con Amor a Dios y queriendo que esto sea de Dios, a Dios le quitan la guerra, y al Comunicante algo le verán del contacto de Aquí.      

Desperté, oí:

Si piensas sólo en Dios al hablar con el que Aquí viene, algo verás.

Si lees lo que le dictan, pensando en Dios, algo verás que sea de Aquí.

Dos grandes teólogos, hoy dan las notas, notas que Dios ha mandado.

Buena seguridad da Dios, en que estos Libros los compares.

Te da la seguridad con estos grandes Doctores:

El gran Santo Tomás de Aquino, como lo llaman los hombres.

Y el grande San Agustín, pecador y luego Santo.

Estos dos ven estos Libros con literatura grande.

Tan grande, que si los lees, tan sólo de Dios acordarte, puedes perder la razón cuando leas sólo: “oí”, “En Sueño Profético vi”, y, “me explicaron”.  

Si aquí no pierdes la razón, no te des por perdonado.

Porque Aquí le dan el valor, los mismos que hemos dictado.

TOMÁS DE AQUINO Y AGUSTÍN DE MÓNICA


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Libro 5 - Dios Comunica y Da Nombres - Tomo I - Pag. 157-158-159