lunes, 8 de octubre de 2012

Esta Gloria no la explica aquel que Dios no lo trae

En Sueño Profético hablaban varios y decían:

Esto no es para llevarlo a la materia; esto es Enseñanza para el espíritu arrobado; esto, el hombre, lo trataría de locura; esto es Dios llenando el espíritu que va a hacerle servicio al mismo Dios; Dios que da Sabiduría y Fuerza Divina a un espíritu de su Gloria, pero que ahí el hombre ve materia que Aquí viene su espíritu; que vive Aquí y ahí enseña al hombre; materia viviendo con los que vivieron Ahí; materia con una Sabiduría incomprendida por el hombre. Esta materia, que recibe al espíritu tantas veces como Dios quiera, puede conversar y poner razones que al hombre callar manda. A este espíritu, en esta Gloria se le hace Visión de volumen, de color, de Palabras, de sonido; y luego, en la explicación, desaparece el sonido, el volumen, y queda la explicación; queriendo a veces palpar aquella Visión que ve; o querer reverenciar y quedar las manos juntas y rodillas sin llegar. Otras veces ves la Gloria y a Dios quieres implorar por algo de ahí de la Tierra que tú quieres preguntar, o saber para decir: “Dios esto me ha dicho, pues nada de esto será”. El espíritu, cuando vive sin materia, está en el Mando y en Flotación Divina, sin voluntad ni acción material. Aquí ve, oye y dice lo que Dios deja que diga; lo que es Enseñanza jamás será olvidado ni mal dicho.

Esto tendrá un valor incomparable para el teólogo que de Dios quiera saber para enseñar.

Desperté, oí:

Teólogo o quien quiera saber de Dios.

Este Dictado es para ir repasando
Palabras y Frases que leas,
sin que te estén esperando.
 
¡Cómo describe el espíritu!
¡Cómo te describe el cuerpo!
¡Cómo te explica este Dios
lo que tú sientes por dentro!

Por dentro sin haber carne,
sólo espíritu en el Cielo.

¡Cómo el cuerpo te lo deja
como un objeto viejo!

Como cosa que no sirve
y el hombre tanto queriendo.

¿Cómo puede saber nadie
este Saber tan Eterno?

¿Cómo puede explicar alguien
el vivir de estos arrobos?

Esta Gloria está abierta
para aquel que mucho ame.
Esta Gloria no la explica
aquel que Dios no lo trae.

Porque si dice “yo veo”,
el sentir, luego, no sale.


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Libro 9 - Dios Habla al No Quiero del Hombre - Tomo I - Pag. 172-173-174