viernes, 12 de octubre de 2012

Actuación de Dios

En Sueño Profético decían:

Dios para la fuerza que el hombre fuerza allí pone; para esta fuerza y empuja al poder que el hombre tiene.

Dijo uno:

Dios, sus actuaciones, son tan grandiosas, que si a Dios amas, Lo ves cuando actúa. Esto yo lo dije, en mi vida que viví con materia, a uno que siempre que terminaba de hablar con él, no teníamos despedida: las dos espaldas quedaban una enfrente de la otra. Éste que refiero siempre era ésta su pregunta:

   –¡Bueno! ¿Cuándo actúa Dios?

Y yo contestaba:

   –Dios actúa cuando tú ames. Si no amas, ¿cómo ver lo que Dios haga?

Un día llegó a buscarme con los ojos sujetando lágrimas:

¡Espera! Ya he visto actuar a Dios.
He presenciado una escena
que jamás podré olvidarla;
ha sido con un pastor
que le pagan un jornal
para que lleve a pastar cabras.

Delante de mí, el dueño
lo ha avergonzado con estas palabras:

¿Otra vez cabras perdidas?
¡Dos llevas en tres semanas!
Te despido por ladrón.
¡Anda!, ¡anda!, ¡marcha!

Intentaba hablar el cabrero
y siempre parón le daba.

Estando en esta conversación,
casi en medio de la plaza,
se ha presentado un carro,
pero bien lleno de cabras.

Voy a enumerarlas:
Las dos cabras perdidas,
y de la primera cabra,
tres cabritas que, con lustre,
del carro bajaban.

Tres y dos ya eran cinco,
y una que le regalan al pastor.

Éste le dice al dueño de las cabras:
Como tenía buen pasto,
se quedaron en mi casa,
y por no saber el dueño,
pare la cabra en mi casa.
¡No sé si ha parido dos o tres!
¡Hay allí tantas cabras!
Pero será menos riña
si el pastor una regala.

¡Buenas noches tengan ustedes!
Y se fue dejando las cabras.

Ésta es actuación de Dios.
Esto es actuar Dios.

Desperté, oí:

La mujer del cabrero cunde
que al marido lo tenían
por quitar y vender cabras.

Llega a oídos del dueño,
que sin saber de quién eran,
él mantenía a las cabras.

Una estaba para parir,
y le dan cobijo en la cuadra,
y la cabra pare allí.

Esto fue actuación
del dueño y del cabrero.

Ahora, ésta es la de Dios:

Deja al cabrero en su sitio,
porque amaba mucho a Dios.

Y le regala una cabra,
que con la leche que da,
a los niños alimentaba.

También lo llama otro dueño,
dándole dobles ventajas,
y le regala un terreno.

Éste vio esta actuación,
y a gritos dijo: ¡Esto es Dios!


***

Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 203-204-205-206