martes, 27 de septiembre de 2011

El vendedor de lana - Libro 6 - Dios Manda en Su Gloria Que Enseñen - Tomo I - Pag. 27-28-29


En Sueño Profético decían:

Si el hombre que hace ver que es bueno, fuera bueno, a muchos quitaría de pecar.

Dijo uno:

Nos contaba mi padre, y lo tenía de refrán, que el conocía al bueno por los que quitara de pecar; que decir “yo soy bueno” es palabra dicha con facilidad, palabra con pocas letras y muy corriente el usar.

Refería un caso de un vendedor de lana:

Este hombre tenía unas cuantas corderas, y las criaba con las del dueño, que él le guardaba. Cuando llegaba el esquilo de sus borregos y de los del dueño –que algunos esquilos les daba–, iba vendiendo por la calle a grandes voces su lana. Éste era el pregón:

¡Comprad la lana ternita
de los borregos de Dios,
que los niños chiquititos
sueñen con Gloria de Dios!

Dice mi padre, que este hombre era un santo, que decía:

Disfruto al vender la lana,
por ir hablando de Dios;
no puedo vender un kilo
sin poner comparación
del que viva vida mala
o vida buena con Dios;
les cuento casos que he visto
o casos que invento yo,
pero todo –bien Dios sabe–
es por acercar a Dios.
Ya se me quedan pensando,
diciendo: “Llevas razón,
yo voy a cambiar mi vida
y hacer lo que manda Dios”.

Después de comprarle lana,
iba haciendo una labor
que el de Arriba le pagaba.

Desperté, oí:

Este hombre era bueno,
y a muchos, buenos hacía.

Iba vendiendo la lana,
y Amor de Dios repartía.

Él no quería ser bueno,
si el bueno, a buenos no hacía.

Él tenía la creencia
de que la lana del cordero
la Paz repartiría.

No hace falta para enseñar,
que tengas títulos firmados.
Este vendedor te enseña,
pregonando su esquilado:

“Llevo la lana ternita,
y esta lana es de Dios,
para que el niño, durmiendo,
sueñe en la Gloria de Dios”.

Siempre que hables con alguien,
primero nombra a Dios,
porque puedes hacer buenos
poniendo comparación.


***

6 comentarios:

  1. Si mañana descubrieras la cura de una enfermedad terminal, sería de locos esconderla en tu casa y ver que mientras tanto miles de personas mueren en el mundo.
    Pues es lo mismo que no hablar de Dios a la gente, y mucho peor esconder estos libros, pues podrían evitar que mucha gente se condenase, y eso es peor que matar la carne. No sirve decir yo ya lo he leído y esta muy bien, me ha ayudado mucho.
    ¿Y por que no lo compartes?
    ¿ no crees que es egoísta, pensar que podría ayudar a que la gente no muera en espíritu y tu lo tienes en tu casa escondido en el armario?, dáselo al mundo para que también lo experimente , a mi me ha salvado el libro pero dejo que otros mueran sin saberlo , al fin y al cabo es como la cura de la enfermedad, pero en un grado peor pues hablamos del espíritu y una condena de espíritu es para toda la eternidad, y una muerte de la carne puede después resucitar.

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  2. Hola Sandra, me gusta mucho tu comentario, y has dado en el clavo: bueno es el que hace a buenos.

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  3. En cualquier trabajo puedes servir a Dios, y cuanto más humilde y de menor importancia para el hombre,mayor provecho saca Dios.
    Dios siempre se ve en lo sencillo, humilde, verdaderamente muchas veces siente uno deseos de vivir esa vida tranquila, aunque no exenta de trabajo, pero con paz, todo lo contario de como se vive en una gran ciudad.

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  4. Sandra lo has bordado,se nota que que Anita está contigo,como dice en un mensaje "si el bueno fuera bueno el malo no seria tan malo" Aquí el bueno no se consideraba bueno si no apartaba a gente del pecado.Me encanta este mensaje.

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  5. El mayor acto de caridad es acercar a Dios, porque la primera necesidad del hombre es conocerlo y amarlo.

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  6. impresionate el comentario sandre el que conoce estos libros no puede estar callado sabiendo que a otros puede ayudar nuestra obligacion es propagarlo si somos rechazados nos somos rechazados nosotros si no Dios el que diga que es una teoligia muy profunda y que no se pueden entender poco amor a Dios tiene, el que tiene amor a Dios o busca despeseradamente a Dios en cuanto lea estos libros sabe que viene de Dios y apartir de ese momento tendra la necesidad de propagarlo y decirselo a otros la grandeza del Señor en estos libros

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