viernes, 24 de diciembre de 2010

La obediencia está primero - Libro 3 - La Palabra del Creador - Tomo I - Pag. 47-48


En Sueño Profético vi un río, y en la orilla unas barcas más bien viejas. Había un hombre de aspecto humilde, con unos pantalones y chaquetón como de piel de cabra; más bien que de chaquetón tenía forma de escapulario. Este hombre decía:

Estas barcas pasaron por este río al Maestro y a sus Discípulos. A mi padre yo le ayudaba en este trabajo que su profesión era. Siempre quedaban parados ultimando las Palabras que el Maestro les decía, que más se paraban ultimando, al coger la barca, que al dejarla. Catorce años yo tenía cuando esto que aquí cuento: Iban un día cuatro, y cinco con el Maestro, y los cuatro querían reformar la llegada al sitio que irían cuando bajaran a tierra. Quedó el Maestro parado y no los dejó mover pie. Estas Palabras salen para todos:

–Quiero no sólo que me sigáis, quiero primero obediencia. Si obedecéis, podéis seguirme, porque la obediencia está primero. Del seguir sin obediencia, soy Yo el que me retiro y no dejo que a Mí se acerquen, porque seguir sin obediencia, rompe las Leyes de mi Padre. Yo soy Dios Hijo y vivo a la obediencia de mi Padre. Mientras no vaya al Padre mi Espíritu, tengo obediencia al Padre, aunque Yo soy Padre e Hijo, pero ahora vivo de Hombre.

Uno inclinó la cabeza como señal para todos, y todos se pusieron de rodillas. Otra vez se oyó:

–Levantaos, que esto es Enseñanza.

Desperté, oí:

Es Enseñanza porque había Amor, y ellos devuelven adoración.

Dios Hombre ama, pero enseña.

Enseña a que reconozcan que es Dios hecho Hombre, y por ser Hombre tiene obediencia.

Si no tuviera obediencia al Padre, no enseñaría que Él era el Hijo.

Ellos, los cuatro, creían juntar más inteligencia que el mismo Dios.

Tal vez por el mucho Amor que le tenían.

Esta era la Enseñanza: hacerle pensar el Maestro, que por mucha inteligencia, Él era el Dios del Cielo.

El Dueño de las palabras que ellos estaban diciendo.

¡Qué Enseñanza da Dios Hombre, de Discípulos y Maestro!

Si haces como los de la barca, que esto sea por Quererlo.


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