jueves, 30 de diciembre de 2010

El que Morir quiera, hará pecados - Libro 10 - Hechos de Jesús Perdidos, Hoy Dictados en Gloria - Tomo I - Pag. 82-83-84


En Sueño Profético vi a unos hombres de espaldas, vestidos no de esta época, y uno dijo:

Éstos son Discípulos del Maestro. Estos hombres vivían con la Palabra de su Maestro.

Otro dijo:

Cierto es que la comida no nos daba la vida ni la fuerza. Un día, ya que desliada teníamos la comida y casi empezando a comer, vimos que venía el Maestro con varios hombres y algunas mujeres, familia de éstos; uno de los seis que estábamos juntos, dijo:

–¡Bendito sea Dios Padre, que manda a Dios Hijo! ¡Allí viene el mejor manjar! –y todos, sin quedar ninguno atrás, corrimos a reverenciarlo, dejando comida olvidada.

Ya que anduvimos bastante terreno, mandó el Maestro pararse a tomar algún alimento en una choza que tenía un matrimonio dispuesto para los caminantes que comida no llevaran. Ellos te ponían lo que pidieras, y tú le ponías el precio –esto a los que sabía que eran del Maestro–. Fue pararnos y, al empezar a pedir cada uno, nosotros los 6 mirarnos y pensar que tampoco habíamos comido –hasta ese momento no sentimos la necesidad–. Esto oímos al Maestro:

–Aunque mi Palabra da vida y mantiene espíritu y carne, tenéis que vivir como hombre que pisa tierra. Si así no fuera sería vivir sólo con espíritu, y nos os verían de carne. Yo soy Dios Hijo y ya utilizo la materia por vivir de Hombre y con Carne. Cuando ya vaya a mi Reino, ya soy sólo Dios Padre. Pero el que Me vea de Dios Hijo, luego también me tiene que ver de Carne. No pueden ver el espíritu los ojos de la carne si Yo no doy Poder y revisto al espíritu con su misma carne. Si esto así no fuera, no podría aprender el hombre del que yo enseño.

Desperté, oí:

Los Discípulos demuestran que podían vivir sin comida, y Dios hace que se acuerden para que pidan como los demás.

Dios, no podía comer Él y que vivieran los demás con su Poder.

Era Enseñanza para el espíritu, no Poder para la carne.

Si viven sin materia, son espíritus de su Gloria, y éstos aún pisaban tierra.

Ésta es la diferencia de estas dos vidas:

En una, si falta un chispito de todo lo que tengas, no vives feliz.

En la otra, la felicidad te la da una sola cosa: Dios.

Dios se hizo Hombre para enseñar a no Morir en la Tierra, que es donde está el pecado.

El que Morir quiera, hará pecados.

Y el que vida Eterna busque, vivirá adorando.

Si el mundo entero adorara, sería el suelo la Gloria de carne purificada.


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